madrid

Si tienes tiempo, ven conmigo a dar una vuelta por la ciudad. Coge un avión y ven, iré a buscarte al aeropuerto y luego cargaremos tu maleta en el metro y más tarde en el tren. Llegaremos a casa y querrás salir pronto, descubrir la ciudad conmigo. Yo te la enseñaré. Saldremos a la plaza donde estarán todos, y aunque me de un tirón en el cuello y no pueda casi andar, iré contigo, te presentaré a mis amigos y tomaremos un café allí, en la Plaza de los Otros. Allí trataremos de permanecer mecidos por el vaivén de los turistas que se agolpan para ver a los trovadores de nuestra era que cantan para contarnos que las cosas van mejor que antes, que siempre van mejor que ayer. Bah, no, solo quiero endulzarlo, solo quiero convencerte de que vengas. Encontrarás aquí tu juventud, aquí sentirás porqué este es mi nuevo hogar y querrás hacerlo tuyo, aquí serás por fin tú, después de tantos años y de que un año nuevo nos hiciera tomar rumbos distintos. Aquí, nos reencontraremos. Tenlo claro. Por favor, piénsalo. Espera, no lo pienses demasiado, solo quiero enseñarte las noches de mi ciudad, y como los desconocidos se sacan fotos contigo solamente porque quieren que seas más feliz. ¿Y ahora? Ahora que ya volví, ¿Dónde quedará ese viaje? ¿Dónde quedarán los trovadores de la plaza y los desconocidos amigos que ya te quieren? Siempre estás en mi memoria, siempre eres tú, escondiendo mis salidas nocturnas hacia la tempestad en el pueblo rodeado de viento y silencio. Siempre estás aquí, y allí y en ese otro lugar donde desaparecieron las risas. Pero estarás. Así que si tienes tiempo ven, porque a lo mejor aún en la ciudad podemos hacer que ahora sea diferente.