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EXTRACTOS DE MI DIARIO 2010

20101003 foto parque
01/Mayo/2010
Costa del Silencio

(…)y ahora estoy sola, ¿Por fin? ¿Auto impuesta mi soledad? En cierta manera. Todo empezó en el cumpleaños en aquella casa de campo donde todos jugaban a ser felices y yo jugaba a fotografiar una partida de póker contra míseros rivales. ¡Póker sin dinero! Siempre he pensado que un juego donde se mezclan la lógica y el azar, el análisis y la observación, debe tener al menos un precio simbólico, aunque sea mundano. Pero no, aquí suenan (y no las campanas) mal los desafíos, suenan mal las quejas, lo políticamente incorrecto. Solamente, naturaleza y esplendor de la vida grupal. ¿Soy yo o los grupos acaban volviéndose sectas que eliminan al ser discordante? Y yo he sido nominada y premiada, porque aunque jueguen al póker sin dinero, juegan a eliminar amistades por pensar diferente. Extraño concepto de “ideales”, si me lo permites.
Cuando esto se acabó sentí que no quedaba nada, ahora, tengo El Gran Gatsby entre las manos y más bien siento que queda todo. No necesito salir en fotografías donde todos miran al foco y yo miro al infinito porque las paredes están demasiado cerca. Estoy bien. Eso creo, creo que solo necesitaba un poco de silencio.”

MI VECINO

SILENCE

Messi-no-perdona es mi vecino. No sé donde vive, pero compra en mi supermercado y toma café en el mismo bar que yo. Anda por las mismas calles y siempre va vestido con la camiseta del último fichaje del Barça. Lo llamamos así porque es lo que grita cuando Messi marca un gol. “¡Messi no perdona!” grita a viva voz y todas las mesas se ríen a la par. En realidad se llama Nico. Su mujer es inglesa y lleva un moño alto, siempre va vestida de negro y le encanta comer Cheetos de queso. Si te lo encuentras frente a frente es un tipo amable y educado, pero habla mucho y siempre de fútbol, y no deja que entres en la conversación, así que a Messi-no-perdona es mejor encontrárselo solo en el bar.
Messi-no-perdona no aparenta ninguna edad. Lleva toda la vida aparentando la misma no-edad y se parece a cualquiera pero a nadie en concreto. Siempre te parece haberlo visto por ahí. Su camiseta de Luis Suárez, Messi o Neymar Jr. lo delatan, salvo eso, es el tipo más corriente.
Hace un tiempo el bar cambió de dueño y nosotros cambiamos de bar. Ahora no nos encontramos con tanta frecuencia. Me da pena porque siempre me hacía un hueco en su mesa cuando no quedaba sitio para ver el partido y su mujer me invitaba a Cheetos. La verdad es que Messi-no-perdona es un buen tipo.
Hace unos días pasé con las bolsas por delante de nuestro antiguo bar. El toldo estaba echado y no podía ver el interior. Daban un partido del Barça. Marcaron gol y de pronto escuché un alarido: “¡¡¡¡Neymar no perdooooona!!!” Me dio una gran alegría saber que sigue allí, pero cierta pena pensar que Messi está pasando de moda.

HACIA COSTA DEL SILENCIO

verlaine

Vamos en el coche y me hablas de Verlaine. «En el fondo sí que eres una escritora maldita, en el sentido en que te abandonas completamente a la escritura hasta el fin de las consecuencias», me dices. Te miro de reojo, mientras suena una canción tan vieja ya… Tan vieja como mi adolescencia. ¿Tan joven? Te admiro, porque me miras a los ojos cuando vamos en la carretera y me dices cosas que tienen sentido. Luego bajas la mirada y lees tu ensayo de Cernuda, que te habla sobre la belleza, jamás encontré a alguien que la buscase más que tú y a quien le importase menos lo que pensasen de él. Pero espera, vuelve a mirarme, por favor, ahora que viene la curva quiero saber que tus ojos profundamente negros están ahí, aunque esté anocheciendo y ya no pueda girarme para comprobarlo: solo lo sabré porque te conozco. Admiro a tu girasol bajo la farola y tus miles de páginas de diario. Simplemente admiro a quien nadie mira, ellos quizás te admiren o les resulte indiferente. Yo sé que tú eres un corredor de fondo. Stand by me. Dice mi canción.

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