cuando cuentas algo a alguien...

SOLÍAN DECIRSE

amor

Solían decirse que la vida era tan solo aquello. Una camiseta sobre un neón de Budweiser. Una cama que rozaba el suelo. Una terraza con césped artificial. Una ventana que daba a los anocheceres. Una canción de Saïan Supa Crew. Un palo de golf tirado sobre la cesta de la ropa sucia. Un equipo de música roto. Una puerta sin cerradura. Una botella de dos litros de Coca-Cola. Una tubería que gemía.

“Estábamos destinados a ese momento”, se dijeron con la seguridad de unos desconocidos.

Solían decirse que la vida era tan solo aquello. La chaqueta enredada con el pantalón en una esquina que huele a suavizante que aún compra tu madre. La mano sobre la mano mientras entra un rayo de luz y parece que ahora son cuatro manos. La cabeza rapada enredada con su pelo largo entre las sábanas que saben a verano. Un tatuaje de un buddha descolorido que repasas con los dedos para saber si se puede borrar del todo. Una pregunta incómoda que no tiene demasiada importancia. Tu padre que abre la puerta y unas risas incontrolables. Besarse sentados sobre un cubo de basura en medio de la calle.

“Si eres el hombre de mi vida no habrá nada que nos separe”, se dijeron antes que ella se fuera a vivir a otra ciudad.

Solían no decirse mucho. Cuando salían de la ducha juntos se encendían un Swing y veían al repartidor traer los periódicos. Él hacía que jugaba al golf tirando bolas de papel a la calle. Nunca acertaba. Ella quería un beso más mientras se acostaba y mojaba ya del todo las sábanas. Él le decía que podían hacerse ricos algún día. Ella que no quería hacerse rica sino estar con él.

“Si eres la mujer de mi vida, no importa si acabo en una cárcel en medio de la selva”, le dijo él antes de marcharse a América.

Durante dos años no supieron nada el uno de la otra. Se encontraron en medio de una calle un martes de febrero. Nada había cambiado.

Solían recordar cómo se conocieron. Él recordaba que la invitó a una bebida. Ella que le habló en francés. Él que le ganó la partida de dardos. Ella que fue al contrario. Los dos que se encontraron en medio de la multitud el día del dieciocho cumpleaños de él. El día del quince cumpleaños de ella. Acabaron en una piscina. Se besaron por primera vez en una hamaca deshilachada. Hundidos casi hasta el suelo, cubiertos por la misma toalla. El teléfono sonando. Ignorando si el mundo tenía algo que decirles.

“Si somos el uno para el otro, no importa que ames a alguien más”, se dijeron antes de tener a otros a su lado.

Solían olvidar el resto. Si alguien quiso explicarles si cómo funcionaba el amor, lo dieron por sentado. Nunca fueron pareja. Cada uno tuvo la suya. Cada uno recorrió el mundo por su cuenta. Se hicieron pobres a la misma vez. Crecieron juntos. Aprendieron juntos a hacer el amor. Conocieron sus cuerpos, sus lunares y sus defectos en una silenciosa cartografía. Hubo muchas camisetas que cubrieron luces diferentes en diferentes ciudades. Todas los esperaron. Hubo muchos símbolos tatuados en los cuerpos de los dos que no significaron nada para ellos dos. Solían decirse que la vida era solo aquello. Una ventana que daba a los anocheceres.

“Si eres la persona de mi vida te encontraré hasta en medio de la tierra”

Y siempre se encontraron.

1 Comment

  1. José Mario Domínguez Jorge

    October 30, 2014 at 9:34 pm

    Esto es un amor casi infantil-los mas fieles amores, y los que más se recuerdan-, quizás porque fueron los primeros amores. Teníamos muchas dificultades por la gran desconfianza de los padres; ante el “puto hostigamiento” religioso. Pensar era ya pecado mortal, y dios era el encargado de ejecutarlos hasta por el pensamiento sexual. Perdona, estoy hablando de mi época, la tuya era mucho más tolerante y no había curas que pudieran con los jovenes de tú quinta; y de unos padres ya hartos de mentiras, infiernos, paraísos y zarandajas. Mientras ellos hacía de su sotana un sayo. Atentando contra todos los mandamientos, que ellos mismos habían mandado. ¡¡¡¡HIPÓCRITAS!!!!

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*

© 2017

Theme by Anders NorenUp ↑