GUITARRA

Pablo es una estrella del rock de los ochenta. Tuvo su oportunidad. “Tuve mi oportunidad Alba, el contrato encima de la mesa, y no quise firmarlo por lo que-tú-ya-sabes”, me dice con su voz aguardentosa y nocturna, y yo miro sus entradas, su coleta, sus ojos profundamente verdes y oscuros y sus rasgos de haber sido, y ahora, simplemente estar.
Hay un cartel que anuncia una actuación de Pablo en el bar neerlandés de la esquina. Ya están los colores diluídos por la constante ida y vuelta de la lluvia y el sol, pero aún se ven las estrellas flasheantes que anuncian a la vieja gloria del Madrid de los modernos, que cantaba los hits y a punto estuvo de firmar con los grandes, pero no quiso por lo que-yo-ya-sé. Los holandeses piden karaoke pero él se niega. “Coño, yo tengo mi equipo, yo soy un artista de verdad, ellos lo saben, pero esto cada día está peor, llevo veinte años aquí, y ya te piden cualquier cosa, solo quieren entretener. Pura bisutería. Pero saben quien vale. Y por eso me siguen llamando. En veinte años he aprendido lo que es la vida que realmente quieres, la sencillez de lo que buscas. A veces tienes complejos, piensas, ¿Estaré ya muy viejo, pensarán en mis entradas y mi barriga? Luego te quitas todo eso de encima. Soy yo, el mismo de siempre, toco igual de bien y canto igual de bien. Otros lo ganaron todo y lo perdieron todo más tarde. Me fui a tiempo” Baja la cabeza y piensa en los que murieron en esa carretera llamada los ochenta.
Pablo toma una cerveza conmigo en un karaoke con las luces casi apagadas. El dueño me pide recoger mis colillas del suelo. Pablo ladea la cabeza. “Ni siquiera aprenden español. Llevan aquí treinta años y no quieren saber nada de nosotros. Somos extranjeros. Esto es su colonia. Yo llevo veinte años aquí. He tocado en todos los lugares, desde El Médano hasta Callao Salvaje.”
Pablo conoce a todo el mundo, pero no es de esas personas “que conoce a todo el mundo”. Te conoce a ti y a sí mismo y a lo que ocurre mientras hablas con él. Pablo escucha mis poesías cuando bebo una copa de más. Me da consejos. “Sigue escribiendo Alba, no te dejes vencer por el silencio.” Pablo es una estrella del rock.