cuerpos

Hemos sacrificado animales
dentro de una cueva
para que el cielo tenga aroma a lavanda.

Con aceite ungido sobre su rostro
El ciego ha dado pruebas
de que ensuciar un parque con rosas
es como dejar al descubierto la mente
y ofrecer el mea culpa,
Subir por paredes enraizadas de miedo
para darnos en el canto del alma
con un golpe seco
y un pecado negro.

Quiero que vengan todos los hombres
que se han nombrado líderes
a adorar la tierra que pisan
mientras matan con cuernos rotos,
castigan las miradas lascivas
y los caciques siembran
semillas de sangre.

Quiero en esta cueva
a tu gemelo sobre un altar
para clavarle una gota
en el cráneo,
y hacerle ver que no queda nada
en este verano de uvas.

He escupido sin temor
por primera vez,
mea culpa,
en la puerta del éxtasis
y no soporto más
que las hormigas coman carne
y porten tierra sobre sus frentes:
Son santos por su inmundicia.

He cerrado las puertas de la cueva
sin ver el sol,
no aguanto más la cruzada,
ni la espera,
ni la purificación.

Sólo debo ser.
Ahora,
sé que sólo debo ser
el fuego y el pecado.