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Los ojos del ciervo

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Hubo un verano perverso,
tan nítido
como los ojos
de un ciervo recién nacido
tan preciso
como las campanas de un funeral.
Caminé sobre hojas
cortadas por la lluvia de aceite,
con los cuerpos de los hombres
abandonándome
hasta que encontraban
el alcohol en mi ombligo
y lo sorbían,
hasta que llegaban sus manos
para enseñarme
que la voluntad es inútil en la noche.
Ese verano llegaron los extranjeros
cargando en mi espalda
sus ciudades natales,
contándome cómo la hierba
se expande tanto en sus países
que las casas retroceden,
cómo los zapatos
se llenan de barro
si se dejan en el jardín
y que el sexo
se practica en las ventanas.
De esas casas largas
como cuerpos extendidos
que buscan tocarse con las yemas
y morir de placer
sobre una moqueta empapada.
Un verano tan cierto
que borró el mar, borró los barcos,
las palmeras y las adelfas.
Un verano del que recuerdo
agua blanca,
los ojos cortados de Buñuel,
el sol que brota entre el trigo
y el grito, solemne,
de tirarme al vacío.

NANCY MAE CLUTTER

nancy mae

“Arrugas y huesos, canas y diamantes: me muero de ganas de que llegue ese momento”.

Truman Capote (In Cold Blood)

Corre.

Te esperan ya Nancy,
bella niña del sur,
han llegado los invitados.

“Estuviste perfecta en Tom Sawyer”
“Eres la reina de Holcomb”.

Parpadeas, ríes y asientes.

Miras de reojo a Bobby subirse el pantalón.

Tu padre piensa arrancarte
el anillo de metodista,
tu madre llora sobre el ébano,
tu hermano envidia tu guiso y tu olor.

“Tu padre siempre fue como tú”,
dicen los invitados.

Parpadeas, ríes y asientes.

“Tu padre tiene el alijo en la casa”
dicen las voces de Holcomb,
dicen las voces más allá de Kansas,
más allá del sur que gobiernas
a tus sweet sixteen.

Llega la noche de los ojos abiertos,
te encaramas a la memoria de Bobby,
los gatos se esconden,
Babe relincha.

“¿Dónde están los billetes, viejo tarado?”

Parpadeas y asientes.

Asaltan las catorce habitaciones
y cien veces cepillas tu pelo, Nancy Mae.

Una sola bala vuelve rojos tus rizos
hasta Garden City, hasta tus pies.

MONSTRUOS

goya

He visto a seres humanos
ser arrastrados por un potro gris y colérico,
en busca de una verdad
más duradera que la culpa.

Han encontrado el Santo Grial
con restos de sangre y cartílago,
grueso como el humor de un escudero,
y han hecho la prueba del carbono catorce
para determinar si pertenecía a Solomon.

Cada científico y cada poeta
espera los resultados,
recluidos
en mazmorras viciadas.

Yo también habito una cárcel
que alquilo por unas pocas monedas
que agito como piezas de Scrabble:

Todas diferentes,
con caras de muchos locos
con sus múltiples centelleos.

Este lugar de paredes amarillas y suelo blanco
no es más que el pedestal
donde me he colocado por voluntad propia
tras decepcionar a generaciones de antepasados
que por fin aceptan,
con resignación,
bajando la cabeza e ignorando los truenos,
que no hay nada en esta tormenta
salvo un par de huesos rotos
y el ala desprendida de una garza común.

He visto a tantos seres humanos
gozar de ventajas
y brindar con licor de diamante
por ser iguales a sus antecesores:
Por diagnosticar con habilidad
enfermedades comunes,
o por defender causas justas en tribunales.

Que nadie piense que se creen ellos,
tan sencillos,
la rama sin podar del laurel de oro.

Ya lo predijeron los jugadores de póquer,
con sus brazos oxidados:
Éste es un refugio de extraños,
un bebedero de paso,
una forma de entretenimiento,
vibraciones de una energía universal,
la flor que aparece en el cactus
en medio del invierno,
el sonajero de plata de los dioses,
la fórmula de la equidistancia.

Ya lo predijeron,
nocturnos y temperamentales,
adoctrinados por la locura:
Este siglo no es país para jóvenes.

CORRER

umberto boccio
Lamento ya
qué será de mí
en este paraíso
sin ciénagas ni orgasmos.
qué será de mí
en esta habitación cerrada,
sin contradicciones
ni heterónimos a los que aferrarme.

¿Qué podré contarle a mi alma?
Cuando me avise que ya no quedan
ancianos protectores,
ni niños buenos,
ni manos grandes
con las que tocar las esculturas
que encontré en Triolet
el último verano.

¿Qué queda ya tan real?
Tan real que el cielo
tuvo que avisarme
de que era todo o nada
y que los hombres
corrían hacía mí por mi mente:
Nunca por mi cuerpo,
nunca por mi melancolía.

Ya no podré mirarte de reojo
ni llamarte por tu nombre
ni admirar a los que admiras
porque ya no soy la muchacha
sentada sobre tus rodillas
que lamentaba que los nórdicos
viviesen tan lejos.

Hay un momento
en esta certeza del desánimo
en el que sigo siendo feliz
a pesar de las repisas
llenas de dulce de leche
y a pesar de las tinieblas.

Como si el tiempo me fuese
algo anónimo e indiferente
te miro,
y entonces me escucho,
me digo que quedan años
para sosegarme
para no tener
estas ganas tan terribles
de contemplar cómo me desvanezco
en la continua espera
de Platón y su desánimo
de Kant y sus continentes
de Simone y su sexo
tan libre, tan certero.

Desapareces.
Me llamas y desapareces
para encontrarte,
tú que me has buscado,
que me has dicho tantas veces
que las ruedas sólo sirven
para llegar al futuro,
tú que me has dicho que la tierra
al mezclarse con agua
se convierte en pájaro
y que Jesús también fue un niño.

Ahora entrégame lo que es mío,
coge todos los relojes
y todas las pastillas que me quedan
y mide con la mano
el peso de una luna intacta
y mide a conciencia
el peso de la música
de Debussy
que me has concedido.

Guarda las hebras de tabaco,
ya no quiero fumar después de tocarte
ni quiero volver a reconocerme,
ni quiero salvarme,
ni quiero estar despierta.
Sólo necesito un trago para volver
a donde nos conocimos
y respirar:
Eres tú quien descendió al paraíso
en vez de quedarte conmigo.

LA GRADUACIÓN DE LAS ALMAS

montañaamarilla

La montaña recoge la noche
con su dolor furtivo
en este cálido octubre
esperando los pasos del dueño
consagrado a licuar
la brevedad del presente
y a destilar las estrellas cuando amanece.

No sé cuándo descubrí el ocre
ni mi destino:
Es allí donde vamos a verter
todo el alcohol
que reservábamos.

El vino blanco, la cerveza,
el cortejo del sabio
y el vermuth rojo
nos pertenecen sólo a los indecentes.

A un lado de la sombra,
queda la mancha del desencanto:
Los humanos quieren ser perros
peleándose por el lugar
de los pájaros inmortales,
y los perros quieren ser hombres
desechando soledades de alta graduación
al ver estrellas en el suelo.

No nos hacen falta en la montaña
el lento reemplazo de las gaviotas
ni las piedras triangulares
sobre los pies de arcilla.

Sólo un adelanto,
un poco de arena blanca
y una inquisición que permita la fiesta,
un extravío,
una forma más de despertar.

|Fotografía de Rita Ch|

LA QUEMA DE LOS CUERPOS

cuerpos

Hemos sacrificado animales
dentro de una cueva
para que el cielo tenga aroma a lavanda.

Con aceite ungido sobre su rostro
El ciego ha dado pruebas
de que ensuciar un parque con rosas
es como dejar al descubierto la mente
y ofrecer el mea culpa,
Subir por paredes enraizadas de miedo
para darnos en el canto del alma
con un golpe seco
y un pecado negro.

Quiero que vengan todos los hombres
que se han nombrado líderes
a adorar la tierra que pisan
mientras matan con cuernos rotos,
castigan las miradas lascivas
y los caciques siembran
semillas de sangre.

Quiero en esta cueva
a tu gemelo sobre un altar
para clavarle una gota
en el cráneo,
y hacerle ver que no queda nada
en este verano de uvas.

He escupido sin temor
por primera vez,
mea culpa,
en la puerta del éxtasis
y no soporto más
que las hormigas coman carne
y porten tierra sobre sus frentes:
Son santos por su inmundicia.

He cerrado las puertas de la cueva
sin ver el sol,
no aguanto más la cruzada,
ni la espera,
ni la purificación.

Sólo debo ser.
Ahora,
sé que sólo debo ser
el fuego y el pecado.

BIENVENIDOS A BIENVILLE

bienville

En Bienville ha mermado la población,
tanto que ya no existe la palabra “vecino”
y la gente tiene que llamarse
de nuevo por su nombre.

He exportado nubes cuadradas
para restituir el tiempo,
pero ha sido en vano,
ya fue el hombre rubio
a salvar las almas.

Es verdad que yo no tengo
tanto poder de convocatoria:
me leí el Anticristo y la Biblia
casi al mismo tiempo
y me enseñaron a adorar los aullidos
de jóvenes cantantes muertas.

En Bienville caben tantas personas
a estas alturas
que el sol trató de brillar
y solo fue capaz de construir
una leve sombra de mediodía.

No hay nadie que apague al árbol caído:
repican las campanas en el suelo,
rotas y con la carcasa despintada,
mientras pasa el festival.

Han pasado
por las columnas de la iglesia
todos los parroquianos
decididos a encontrar alguna ayuda
y ahora saben que la música
a veces solo es útil
para los entierros festivos.

En Bienville cabemos todos
¡vayamos con nuestra pequeña maleta
llena de niños escondidos!
Y encontremos
a un lacónico jazzista
que pervierta nuestra mente
antes de que nos devore
el viento por completo.

CADÁVERES EN KOH LIPE

koh lipe
En mis sueños han bendecido
estas aguas magenta
con ceniza.

Abre el hueco por donde sale el sol
¿Qué queda?
Sólo lo mismo que estabas mirando:

Mujeres
en las arena de Koh Lipe
sin ser fotografiadas
en blanco y negro.

Ahora sus cuerpos
al recibir los golpes no vividos
renacen.

En mis sueños han bendecido
estas aguas
con ceniza.

Que me quiten
todo lo que tengo
y aquello que he despreciado,
yo sé que lo merezco:
Nunca pude ser una de ellas,
me parecían sombras.

Sólo me pregunto si un hombre
cubrirá su cara con esta luz
de nuevo
y volverá a nombrarme
aunque yo ya no sepa dónde estoy
en el naufragio
del mundo.

LA BELLEZA DE LEVIATÁN

leviatán josé ramón

|Diseño: José Ramón Yánez Corchete|

EL HOMBRE INHABITABLE

20150925 Imaginarium | Igor Morski 1960

Soy un hombre
que habita en una cerradura
con arañas que miran
la luna
con cientos de ojos verdes.

Es él quien se detiene a afirmar
lo que hay de verdad
en el convencimiento
de que la noche es una trampa.

A veces se alza hasta una máscara
y la rompe por dentro:
Destruido todo lo que tiene
contempla el orificio
por el que se crean las cosas.

Aún así
No sabe que es suyo
todo lo que hay a la vista.

(IMAGEN: Imaginarium | Igor Morski 1960)

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