cavernaplaton

Me he quitado la pierna de sulfuro y la he tirado por la pared para que la viese mi alambre alimentado por una portezuela vacía. Soy una rota y neurótica estratagema del futuro. No he comido (casi) nunca. Lo poco que probé a gárgaras lo vomité en el bar engominado para saber qué era la libertad. Las jóvenes malditas siempre quisimos un lago que supiese a culpa, pero nos dijeron que estaban prohibidos en la caverna de Platón cuando nos pegaban por llevar el pelo violentado.

Ahora, solo pienso en tu poseída lengua de cuero. Mátame y luego límpiame con tu lengüita de cuero incandescente. Eres el bastardo de la luz de un bar de putas. Yo, una putrefacta nostálgica con patrones exigentes. Las sirenas del buzón no tienen cola sino una extensión de mi miserable nariz de pato.