cuando cuentas algo a alguien...

Month: November 2015

LA DEPENDIENTA

Kim gordon

La dependienta de Zara vivía a las afueras. Se había ido de su hogar para convertirse en escritora, pero todo eso era ahora un vago recuerdo que a veces resonaba en sus oídos y le producía terror, de ese que te levanta del asiento sin contemplaciones. Cogía el metro cada mañana a las siete. Entraba a trabajar a las diez, pero le gustaba sentarse antes en una cafetería y leer periódicos en varias lenguas, hacer los crucigramas y perder la mañana antes de entrar a trabajar.

En el metro le gustaba sentarse rodeada de extraños y ponerse los cascos. Escuchando a Pete Doherty los imaginaba hablando de matar al dolor y de cubrirse las cicatrices con maquillaje para parecer personas de bien. A veces, leía a poetas desconocidos y olvidaba bajarse en su parada. No le importaba, podía ir siempre andando a la Calle Barcelona, tenía tiempo de sobra. Pensaba en todos los metros en los que había estado, en todas las cafeterías de todas las ciudades y en todas las tiendas de ropa que había en el mundo ahora mismo iguales a la suya, donde probablemente sonase el mismo cd pregrabado y dependientas como ella doblaban jerseys de toda la gama de colores existente con avidez.

No amaba su soledad, como afirmaban algunos en sus películas, libros y vida real. Ella vivía en una impuesta relación consigo misma que iba perdiendo el sentido. Cuando cerraba los ojos sólo veía percheros, camisetas, túneles de metro, palabras de crucigramas y algún verso que le hablaba de adoquines mojados por la lluvia. La ciudad la había engullido, como si fuese una serpiente y ella un elefante, y ahora sólo le quedaba ser consumida por los jugos gástricos de ser una desconocida cualquiera, en el centro de un universo con forma de sombrero.

La dependienta de Zara comía un brownie hecho por ella en el metro de regreso a casa. Entre todas las soledades compartidas a veces soñaba, sin demasiadas esperanzas, que una de ellas se le acercase y le preguntase por esa novela que nunca llegó a escribir.

|Imagen de Kim Gordon|

YEIKY

jacobo

Acabo de entrar en el muro de Jacobo Rabinowicz. Ya no existe. Ni él ni su facebook. Su hija puso un mensaje avisándonos de que lo iban a cerrar. Entiendo el dolor de sus seres queridos al encender el ordenador y ver el recuerdo constante de tantas personas invocando su nombre, sus poemas y su presencia. Miré nuestra última conversación, nos preguntábamos cómo se puede querer a alguien a quien nunca has visto en persona, y simplemente concluíamos con que se puede. Le prometí enviarle mi libro por Navidades. Al día siguiente murió en el quirófano, como nos había venido advirtiendo desde hacía meses con el humor que le caracterizaba. Nuestro amigo argentino-judío apareció en la vida virtual como un torbellino de agudeza, ingenio y cariño constantes. Era impresor y daba cursos sobre literatura borgiana a sus setenta y muchos, con el alma de un chaval, nunca paternalista, siempre te pedía permiso para ofrecerte sus consejos y siempre tenía algo que decir, no siempre lo que querías escuchar, pero siempre sincero. No tenía filtros, su energía y su pasión te atravesaban y por todo ello no cabía duda de que era una buena persona, precisamente porque nunca alardeaba de serlo y nunca pretendió parecer mejor que nadie.
Ya no estás aquí Yeiky, te nos has ido años después de ese poema que escribiste a los cincuenta y nueve años donde decías que te estabas haciendo viejo. Nunca lo lograste. Hay personas como tú que no envejecen, que sólo se van a corazón descubierto, como si la muerte tuviese que arrebatárnoslas sin compasión y sin anestesia. Prometo no olvidarte nunca, prometo no dejar de quererte nunca ni dejar de admirarte nunca. Te llevo echando de menos desde que marchaste y no sé si dejaré de hacerlo algún día, pero no te preocupes, estoy mejor, como nos dijimos una vez, los dos nacimos para luchar. Descansa en paz amigo. Pero ahora, como dices tú en uno de tus poemas, “No es fácil dormir por la noche / Cuando los sueños /Te ahogan durante el día /No es fácil”.

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