francis

Ya llevo un año sin sentir tu cuerpo. Sin verte. Todavía no he leído “El lobo estepario”. Lo tengo encima de la mesilla de noche pero no quiero leerlo, siento que te voy a sentir cerca y todo lo que he conseguido se va a ir a la mierda. Aún no se ha muerto el Papa. Que siga vivo me recuerda que tú no lo estás. Me has vetado a Lorca, a Hesse y a tantos otros. Pienso que alguien mayor y que no quiere estar vivo te ha robado tu tiempo. Un amigo mío decía cuando éramos niños que hay un sólo tiempo para la humanidad entera y que algunas personas se llevan la parte de otras. Tenías miedo a morir, me lo dijiste por teléfono. Y yo siempre he pensado que soy inmortal, que mi miedo es tan grande que nadie podría quitarme la vida. Y estaba tan equivocada. Es tan fácil como estar un mes en Bennicasim y al siguiente no existir, ¿verdad? ¿Cómo es estar en coma? Espero que haya sido agradable, que te reunieras con esa chica que tanto te gustaba y te acostases con ella. Bueno, pero yo siempre seré la primera. Eso me queda. Y me queda muy poco así que déjame consolarme con esa estupidez. No hables en mi cabeza con ese acento tuyo mallorquín, me da pena, pero no me gusta cuando dices: “Ves allí”. Lo odio. Te he odiado alguna vez, cuando le hablabas mal al portero de la residencia porque no te daba los buenos días, o cuando compraste croquetas en vez de palitos de pescado. O cuando te enfadaste conmigo por dejarte. Ahora te quiero, pero no se lo cuentes a nadie.